Hoy la nostalgia brota de mi piel. Escucho música, trabajo como es usual e intento distraerme, pero como dulcemente lo plasmó Neruda en su poema Tengo Miedo  “hay un grito en mi boca que mi boca no grita”, que no se me malinterprete, no estoy deprimido, solo nostálgico pues ha pasado casi un tercio de mi vida desde aquel hito de “grado como profesional” en Abril del 2006 y sin poder evitarlo inició abril y en background inició la retrospectiva, el análisis y el sopesar. 

Han pasado muchos conocidos por mi vida (personal y profesional), tantos que hace algunos días me encontraba con alguien que mi cerebro tenía claro que conocía pero yo no era consciente de ello, no le reconocía, su cara no me era familiar, tampoco tenía idea de en que momento de mi vida encajaba, pero me atreví a preguntar “¿te conozco verdad?”. Luego de detenerme en su mesa y charlar un rato tuve claro que compartí con él años de diversión, momentos y aprendizaje; nada personal, pero para bien o para mal solo contadas personas marcan el alma para nunca ser olvidadas.

En estos años se han ido amigos, compañeros de viaje, también se han marchado compañeros del alma, por suerte han llegado otros para compartir este complejo y aveces tortuoso pero divertido camino que llamamos vida donde nuestra estancia es corta y lo único que da satisfacción perpetua es que tanto podemos aportar para hacerla no llevadera, sino deliciosa a aquellos que con nosotros la comparten. Justo parece ser ese el centro de mi aflicción, había perdido el gusto de compartir, en estos años he aprendido tantas cosas como apenas suponía que era posible, ahora noto el gigantesco vacío de conocimiento que aún debo llenar y ya no me aterra, me emociona, pero no deseo hacerlo solo, quiero compartir algo de todo esto contigo, espero no quedarme solo con las ganas y realmente darle a tu vida un poco de la mía.

Gracias por pasar por aquí, por leer mis letras y por compartir de alguna forma tu vida conmigo.

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