2 agosto, 2011 5 min to read

Elecciones alcaldía de Santa Marta – Candidato Caicedo

Category : Opinión

Lealo si lo quiere leer, luego no se queje!

Caicedo
C.E.C. Imagen: http://www.lasillavacia.com/

De entre tantos candidatos a la alcaldía de Santa Marta, solo conozco personalmente a 2, bueno, personalmente es un decir, a Carlos Eduardo Caicedo lo recuerdo de la Universidad el Magdalena, pues fue rector de cuando yo estudiaba, recuerdo que ingresé inicialmente a Ingeniería Civil y tuve que pagar $190.000 de matrícula, recuerdo que era de las más caras entre mis compañeros.
Mi sueño fue siempre estudiar Diseño Industrial, no lo hice, en cambio tomé mis opciones, me decanté por Ingeniería Industrial carrera recién creada, así que me salí y me cambié de carrera. Esa como muchas otras carreras nuevas en la Unimag se le deben a la gestión de personas puntuales (aunque tristemente todas se le achaquen a Caicedo, olvidando a los que realizaron el aporte real) como el Ingeniero Rafael Linero que hizo un trabajo espectacular en la consecución del Programa de Ingeniería Industrial como una carrera y opción real.
Hasta donde mi conocimiento alcanza, la labor del rector fue la de abanderar esas solicitudes (además aprovechar para darse bombo personal con ellas) pues era como menos su responsabilidad, pero que nadie se confunda, a cada quien lo que le corresponde. Carlos E C. fue un tipo incansable que ponía a trabajar a la gente a su ritmo, aunque eso significara horarios inhumanos que se olvidaban de que uno tenía familia y que trabajó (y obviamente su equipo, aunque de ellos nunca se sepa) por una mejor Universidad y hasta cierto punto se consiguió.
Hoy veo con tristeza que muchos de los egresados o estudiantes de la unimag no tienen ni idea (o prefieren olvidarlo) quienes realmente lo hicieron posible. No fue el rector, no, esas cosas no las consigue un hombre, no un hombre solo y soberbio como el Señor Carlos Eduardo, no, y menos por su linda cara, en realidad esas cosas fueron posibles por la gente.
Ejemplos puntuales, el 90% del tiempo ando en taxi, no puedo con una buseta, tengo torpeza visual (fotofobia) y el va y ven me marea hasta dejarme a desmayar, y bueno, como en Santa Marta se presta, siempre charlo con el taxista, lo que es genial porque ellos son una forma fácil de tomarle el pulso de la ciudad, un señor que no es de aquí, cachaco manejando taxi en Santa Marta (cosa rara) me decía:
“como puso de bonita ese caicedo la universidad, a mi me dijo un señor que eso es con la plata de la estampilla que consiguió él”
Bueno, graso error de la opinión general, “hasta donde recuerdo” la estampilla se consiguió por un movimiento estudiantil, el proyecto de ley lo presentó el entonces senador KEMEL GEORGE GONZÁLEZ, a quien irónicamente, nadie menciona cuando se habla de la estampilla.
Por suerte queda gente con memoria, otro taxista me decía:
“yo al que vi el otro día fue a ese caicedo pidiendo firmas, a mi que ni me pregunten, ese HP lo único q hizo fue privatizar la Unimaag”
Tal hecho no es cierto, tal vez se aumentó un 500 y en ocasiones hasta un 700% el valor de las matriculas respecto a cuando Caicedo entró como rector, probablemente se dificultó el ingreso de estratos 0, 1 y 2 a la universidad del departamento, pero no se privatizó en serio, cosas que puedes notar de nuestra universidad “pública” no tiene grafitis, ni uno, sus paredes están limpias y los pelaos andan pintosos, parece desfile y caramba, “portatiles y celulares a cutipley”. El cambio de quienes ingresábamos a la universidad si se notó, pasamos del que como yo, asistió a clases con jeans rotos y chancleta (a lo Carlos Vives)  y no por moda, a un nuevo modelo de estudiantes “elegantes” que permite que el profesor sea quien dirija la clase y diga que te pones para entrar y como le vas a responder. POR DIOS, CON EL RESPETO QUE MERECEN LAS NUEVAS GENERACIONES, PERO ¿QUE LES HA PASADO?. Esa no es la universidad de los profesores, ni de las normas ridículas como “solo se entra por la puertita, si vez el portón abierto, no porque es para vehículos. He visto tonterías tales como estudiantes jugando a a huelga no permitiendo la salida de los demás, ESO SE LLAMA SECUESTRO! pero no lo califiquemos así, SE LLAMA IDIOTEZ! si alguno de ellos hubiera intentado retenerme, habrían conocido a un estudiante de la universidad pública, uno como debe ser, uno de verdad, que no olvida, uno que sabe que la U mejoró, pero cerró las puertas a muchos en el proceso a esos para los cuales está dirigida una pública, uno que sabe que ahora se tienen edificios nuevos, pero familias enteras fueron abandonadas y despedidas, uno que sabe que eso no tiene justificación ni perdón aunque lo maquillen como quieran o como se lo vendieron a los estudiantes en su momento. Uno que es consciente de que no soy solo yo, que puedo pagar el millón y más que ahora vale una matricula, no, uno que sabe que muchos ya no tienen opción, que fueron excluidos y además que lo que es Unimag hoy en día fue gracias a nosotros todos, no a quien generalmente mandaba a recoger firmas a riesgo de que si no estaban había despidos, para luego decir “gracias por su apoyo”.
Me han preguntado si votaría por Caicedo, me lo pienso dos veces, yo recuerdo a un rector con el que era difícil hablar, pero cuando lo hacías “te tenía que quedar claro que era super fácil hacerlo” un rector que pasaba de su carro escoltado a la oficina por la puerta de atrás para que nadie lo viera, uno que tenía la oficina más pompoza… y otras cosas que prefiero no comentar porque no les veo razón. Será que eso es lo que busco para Santa Marta, la verdad es que el miedo a hampones nos tiene congelados, Caicedo parece nuevo, podría se aceptable.
Cosas para anotar, en el inicio de su campaña decía: no quiero tener nada que ver con la clase política tradicional, hoy recibe a brazos abiertos el aval del partido liberal donde no militó, solo por “oportunismo político” de ambas partes (del partido y de CC). A mi me suena a una vaina como  la que se ve todo el tiempo, caudillos que se aprovechan de la tristeza de la gente, del inconformismo, de que la gente prefiere emociones a realidades y que tristemente al final resultan más de lo mismo.

Mi mayor recuerdo de Caicedo: abusos laborales, horarios infrahumanos y control totalitario, aunque no tardarán en recordarselo los de Sintraunicol que en poco empiezan manifestaciones en su contra.