16 mayo, 2008 10 min to read

De regreso a lo básico

Category : Personales

Ando reformando mi estilo de trabajo, busco mejorar mi productividad y mi manera de llegar a mis clientes, el punto es que una cosa llevó a otra y esa otra me trajo al principio … de repente empecé a recordar las cosas que han pasado en mi vida para llevarme a este punto.
Y es que mi vida está llena de cosas interesantes y estoy empeñado en no detenerme y no quedar conforme, pero necesito que algo sea estable y estar cómodo en algún sitio, de otro modo todo se complica y es difícil ser feliz, así que recordé a uno de los hombres más felices que conocí aunque con un pasado triste y muchas cicatrices, estoy hablando de mi padre, todo un personaje, de esos que no pasan desapercibidos, de esos que todos saludan en la calle y cada que andas con él te detienes en cada esquina a saludar a alguien que no tienes idea quien es… él era pintor, dedicado en cuerpo y alma a la pintura artística, aunque cada que hacía falta tomaba una brocha y dejaba los oleos y los pinceles por una brocha y pintura de agua, y hacía murales publicitarios, publicidad política, en fin, lo que sea para que no faltara el plato sobre la mesa.

Era un tiempo en el que Santa Marta luchaba por crecer como una ciudad llena de arte y cultura, pero su inercia no la dejaba, la corrupción política la maltrataba, incluso más que ahora, a pesar de eso mi padre decidía continuar su camino y se forjó un nombre como artista plástico en la ciudad, creo que la fundación de artistas de santa marta lleva su nombre, al menos eso creo recordar, hace mucho que no se nada de ese medio.

Mi padre murió cuando yo tenía escasamente 13 años, y empecé a trabajar a los 13, tal vez 14, más que necesidad era cosa de que me gustaba, realmente me gustaba la idea de tener algo propio, mi dinero, mi tiempo, mis responsabilidades, era un trabajo de vendedor de calzado que me consiguió mi gran amigo y compañero de viaje en la vida Diego Tangarife, me divertí a pesar de que la jefe era su tía, una señora gruñona y ni que decir del tío.
Aprendí a que la mercancía siempre debe verse limpia y “parecer” impecable, a que no puedes holgazanear, al menos no mientras te mira el jefe. eso sí, nunca cogí las mañas de los vendedores, algunos eran embusteros y eso se festejaba, cosas como que una bota estaba rayada y la cliente no las quería, pero vamos, la solución fue rallar tres pares de botas y sacarlas todas para así convencer a la cliente de que todas vienen rayadas y aunque veía ese tipo de practicas, nunca me hice a las mañas de engañar al cliente, siempre me gustó ser honesto y a pesar de eso vendía, no era el mejor vendedor, pero vendía. Me gustaba pensar que era cosa de carisma y de ser competitivo antes que ser un buen embustero.
Siempre llegaba tarde, así que tuve algunas faltas en el trabajo, mis excusas la jefe no me las creía, pero terminaba por aceptarlas, todo por una gastritis exagerada al menos para un joven de aquella edad, recuerdo que despertaba cada mañana vomitando y un día desperté y aquel fluido verde brillante que salía de mi boca en las mañanas, fue reemplazado por sangre, me preocupé un poco, pero con milanta se solucionó. Así repetí dos años de mi vida, siempre durante las vacaciones, vendía calzado y me gustaba, no me quejaba de la gastritis y mi madre nunca se enteraba, creo que terminó por notarlo, pero yo lo hacía parecer algo pequeño, del trabajo de vendedor lo que no me gustaba era estar de pie todo el día.
A los 16 decidí cambiar de ambiente, así que me ofrecí como vendedor de Jeans jejeje, no se trató de un gran cambio, solo un cambio de ambiente, tambien fue durante unas vacaciones, y lo repetí en dos ocasiones, fui uno de los mejores vendedores de ropa que tuvo el almacén, sigo pensando que era cosa de carisma y que siempre me gustaba atender bien al cliente y me quedaba con él hasta que conseguíamos lo que necesitaba. El punto es que siempre trabajaba en vacaciones, cuando las ventas se disparan y no te puedes concentrar en un solo cliente, así que atendía entre 6 y 8 personas a la vez, siempre los turnaba en los vestier, era todo un arte, aprendí a que casi no lo notaran… a que se sintieran bien atendidos a pesar del corto tiempo.
Pero bueno, yo estudiaba en un colegio técnico, así que mi título de bachiller no era solo de eso, era de bachiller con especialidad en fundición jejeje, y tremenda sorpresa, luego de terminar el bachillerato no hice nada! no entré a la U, no intenté trabajar, solo me quedé en casa ayudando con las labores domesticas, eso por casi un año, hasta que mi madre decidió enviarme a Barranquilla a la autonoma, a estudiar Ingeniería Industrial, eso porque no teníamos universidades con diseño industrial.
Jejejee y tremenda sorpresa, me vi solo en una ciudad nueva, llena de rumba y todo el osio que puedas imaginar y bueno, me dejé llevar, así que de la universidad nada, perdí hasta los descansos 😀 , eso sí, fui a cuanto concierto, restaurante, sala de cine y chuzo me podía ofrecer la ciudad. y como era de esperar, al terminar el semestre, mi madre calló de para atrás, así que a dios confianza, a dios subsidio materno, a dios todos los beneficios.
Bueno, no recuerdo el como, pero llegamos a que monté un taller de fundición, me encantaba hacer esculturas en bronce, aunque la plata salía de los ornamentos para rejas, eso sí, como buen tonto que era, terminé dilapidandolo todo, lo que entraba en la semana, pasaba al billar y las cervezas, y bueno, no tardé en quebrar y coincidió con que decidí entrar a estudiar ingeniería civil.

Eso sí, obtuve grandes lecciones de ese pequeño taller, la principal es que nada logrará minarte y acabar con lo que quieres como tu propia falta de interés y tu incapacidad de ver tus errores.

Las demás son secundarias pero de alguna manera muy importantes. Por ejemplo, ahora entrego cumplidamente, manejando no solo mis tiempos, sino adaptandome al cliente, eso por una razón muy simple, si el cliente no consigue vender, no estoy apoyandole, mi tarea no es la de vender mi producto/servicio, sino que con ello consiga mejorar el negocio/expectativa de mi cliente, esto puede ser mucho más profundo de lo que escribo aquí, pero es hasta donde alcanzo ahora.
El momento en que perdí todo apoyo de mi madre fue a mis +-19 años (soy malo para eso de las fechas) cuando se me ocurrió cambiarme de carrera, estaba en segundo semestre de Ingeniaría Civil y me pasé a Ing, Industrial, que era una carrera nueva en la universidad del magdalena, y fue en ese momento donde todo empezó.
Aprendí a tener responsabilidades, “vamos que si no estudiaba, no tenía beca, si no tenía beca, no podía seguir estudiando”, jejeje, mi mayor apoyo fue quien ahora es mi esposa, una maravillosa mujer que ya me acompañaba desde antes, con ella vendí dulces en la U. para tener los pasajes y tal vez el almuerzo, optó por invitarme a almorzar cuando notaba que yo andaba de malas.
El punto es que yo estaba enamorado de las máquinas, de la producción y de lo que podía hacerse en una fábrica, loco con factores de conversión, siempre analizando todo lo que con inventario, materiales, geometría y calculo tenía que ver… yo me hacía un ingeniero de planta.
Sin embargo la vida da muchas vueltas, así que pasé de vender dulces a buscar un mejor empleo, algo que se compenetrara con mi apretado horario de estudiante… bueno, por esa época estaba de moda la figura de monitoria estudiantil, se trataba de algo así como ser asistente de un área pero con horario flexible y muy mal pagado, pero lo suficiente para cubrir el costo del semestre.
En su momento yo motivé a Diana, así que en esta ocasión ella decidió darme el empujó y bueno, me postulé para monitor de “salas de internet”, jejejejeje, era como lo más fácil, lo demás era pesao… en fin, lo malo es que mi única experiencia anterior con un PC era la de un tremendo susto al no saber ni como prender un aparato de esos y mucho menos como “navegar” fue toda una vergüenza, jejeje, aún recuerdo ese día salí corriendo de la sala de informática de la autonoma. Bueno, pero ya había superado eso, en la unimag había echo un cursillo de como manejar el PC lo suficiente como para poder navegar y me dedicaba solo a buscar fotos porno y jugar en emuladores… jejejeje aún no dejaba el ocio…:)
La cosa es que Diana me dio clases de lo básico, manejo de paquetes ofimáticos, moverme entre carpetas y eso en general, tengo la suerte de aprender lo suficientemente rápido, porque al examen pasé sin problemas… eso sí, el examen psicológico no me salió tan bueno, pero la cosa la definía una entrevista y siempre he sido bueno para vender y como era de esperarse me aceptaron.
desde ese momento mi visión cambió, empecé con descargas de música, pero eso al final me aburría, tenía que atender una sala llena de gente por horas así que busqué cosas diferentes para hacer.
Si cuento la historia completa este post no se acaba, así que resumo: me enamoré de la automatización de procesos administrativos a través de software, de las herramientas de software libre y de las redes informáticas, no dejé de lado mi carrera como ingeniero industrial, solo busco el como acoplarla a esta nueva pasión.
Laboralmente llevo más tiempo en el área de la gestión de redes, el diseño web y el desarrollo de aplicaciones que en el control de calidad, el diseño de modelos y cualquier otra área de la ingeniería industrial.
El punto es que hoy puedo resumir mi labor en que sigo vendiendo cosas, ya no son zapatos, ni jeans, ni elementos de aluminio ni bronce, pero aún estoy en el negocio de las ventas, ahora estoy encantado por los diseños y el arte, tengo claro que lo que estudie como carrera profesional no me define como persona, ni define mi camino, sin embargo lo que aprendí en mi carrera como ingeniero industrial me apoya para poder organizarme, buscar clientes en otros mercados, crear estrategias de posicionamiento, entender a mis clientes y sus necesidades, me deja ver mejores caminos para el desarrollo de productos, me ayuda a tomar decisiones bien fundadas, también aprendí cosas de forma autodidacta, aprendí de temas como redes, sistemas unix, servidores, estándares, modelado y programación, y todo eso solo para llegar a que me gusta el arte, me encanta todo eso que viví de niño, toda el arte que pude palpar, todo lo que pude respirar y lo que aún hoy respiro, la cosa es que no juego con un pincel, ni con lienzos y ni oleos, no, yo lo hago con un teclado, un mouse, un mousepad y una pantalla de computador lo increíble para mi es que andara por tantos caminos sin tener ni idea de lo que me despertaba pasión y me llenaba de satisfacción, aunque creo que han sido un camino necesario para llegar a este punto en mi vida, donde no estudié arte, no estudié programación y aparentemente no me desempeño en lo que si estudié, pero lo que hago es integrar todo eso que llegó a mi vida a lo más simple, mis sueños de niño, todo esto enfocado a área, a el área que me encantó y hoy soy vendedor y adoro el arte.