El suicidio es estúpido y le resta valor a toda tu vida, el caso de Aaron H. Swartz

Hace apenas un par de días este hombre, Aaron H. Swartz se quitó la vida, hoy muchos lo están convirtiendo en Mártir de la red, sin embargo el suicidio es simplemente un acto cobarde, un acto de estupidez o simplemente se el resultado de una vida vacía, en ocasiones lo que vemos en los demás, no es la realidad en que ellos viven o lo que creen vivir.
Lo cierto es que probablemente poco o nada ha tenido que ver su muerte con su lucha en la red y si es así, ha desperdiciado su vida y lo ha hecho en serio, no necesitamos que alguien muera para bajar porno gratuitamente, mucho menos para poder insultar desde el anonimato o decidir que el valor del trabajo ajeno es cero y que tenemos derecho por nuestros cojones a descargarlo gratis, eso ya lo hacemos por descarados sin mártires de por medio. Algunos mantienen la teoría consparanoica que lo mató el gobierno en alianza con las organizaciones de derechos de autor y las “mafias” del copyright.
A decir verdad, la razón de su muerte me importa poco, si se trata de un suicidio, no importan sus razones, es un acto frio y lleno de estupidez que empaña cualquier logro en su vida, si la razón de su muerte son otros motivos, mantengo la esperanza de la verdad salga a la luz (si fuese cierto). Fuera de que el bum del momento es hablar de Aaron, yo prefiero centrarme en el suicidio, un acto lleno de razones sin fundamento y completamente vacío, un acto frio y cobarde que convierte el final de un ser en su momento más oscuro y estúpido.
Aaron no es el primer ex-niño genio que llega a adulto con grandes problemas de depresión luego de haber llamado la atención de todos, de ser el ojo de todas las miradas (y en el caso de Aaron, de apoyar en el desarrollo de lo que hoy es un estándar para la Web), el pasar a ser uno más del mar de adultos de más de 20 años que luchan por llamar la atención (y sin ningún nuevo hito o desarrollo ejemplar) ha llevado a la depresión a muchos ex-niños genios, las razones las desconozco ya que no he estudiado el fenómeno más haya de un par de documentales en TV y uno que otro artículo en la Web, así que solo puedo repetir como loro en este caso, pero algo es seguro, se obligan a perseguir triunfos para ser alagados y admirados, el problema es que a más edad esto se convierte en una tarea más y más compleja, todos admiramos a un niño prodigio, pero a pocos nos importa lo que hace un igual con su vida, así que al centrar su vida solo en satisfacer las expectativas ajenas con nuevos logros, pierden parte del desarrollo fundamental de un ser humano, del disfrute de la comunión con lo cotidiano y simple, el abrazo de la soledad o lo maravilloso que es el arrullo de la briza, ellos han probado placeres mayores, la admiración y la adoración, pero esto conlleva a que sean foco de expectativas difíciles de cumplir y cada día duele en el interior un poco más por no poder realizarlas.
No veo todas las formas de suicidio como una única cosa, existen muchas formas en las que se presenta y dependerá de la situación el entrar a determinar si se trató de una forma ruin o un desenlace natural o heroico.
La eutanasia por ejemplo, implica el decidir terminar con la propia vida cuando la vida misma ha dejado de ser posible de manera digna o apenas viable, no creo que sea solo un desenlace natural en este caso, sino un acto de sacrificio en el que se exige el terminar con el propio sufrimiento y el sufrimiento de los más cercanos pues no existe otra salida, eso no es suicidio, es un desenlace natural y la liberación de una condena injusta no de quien recibe la eutanasia, sino de a quienes su vida se veía afectada.
Harakiri, aún existen formas de morir gloriosamente, la eutanasia escapa de esta categoría solo por el hecho de que se está incapacitado para incluso efectuar el acto, el decidir como será tu final y no entregarlo al destino no es solo honorable sino un acto de puro respeto por si mismo; el oibara por otro lado es un acto estúpido y ciego. Y ya que estoy tocando nombres orientales los Kamikaze no son para mi más que parte de las atrocidades de la guerra.
Podría continuar escribiendo del tema por muchas horas y analizando diversas razones por las que un ser humano decide terminar con su vida, pero prefiero llegar directamente a la más vil y cobarde de todas, el suicidio por depresión, aquí no conozco justificación y desde mi más profunda ignorancia sobre este tema, lo condeno como un acto estúpido y vacío, sin razón ni fundamento, por cada razón que una persona desee dar para justificar la realización de tal acto, mil más surgirán para dejar claro todo lo contrario. Hoy entre mis ratos libre he leído infinidad de comentarios que surgen en la red, muchos de ellos absurdos que elevan a Aaron (el caso a destripar por ser el tema del momento) a la calidad de mártir, he leído cosas como “aunque fue un suicidio a él lo mató el sistema”, “es que se necesita ponerse en sus zapatos para entenderlo”, “la procesión va por dentro”, “una lamentable perdida para Internet y sus usuarios”. La verdad es que la perdida de un ser humano siempre es lamentable, pero veo con horror como se alza a la altura de mártir a un ser humano que su último y ejemplar regalo a la humanidad fue la destrucción de si mismo a través del acto más ruin y cobarde que puede ser realizado. Un buen amigo me comentaba por twitter: “cobarde a lo mejor … egoísta, con el mismo … de acuerdo en que existen otras formas de enfrentar los problemas …”, el problema es que el suicidio es precisamente lo contrario a enfrentarse a algo, es dejar de dar la cara, es abandonarlo todo y definitivamente es un acto de egoísmo con los seres amados al privarlos de su existencia y por ende de compartir obligandolos a llevar la carga de la ausencia.
A mi me gusta pensar en una tercera teoría, que este fulano no era tan tonto y vacío, que fingió de forma extraordinaria su propia muerte para poder huir de la (mal llamada) justicia gringa y disfrutar de una vida simple y sin complicaciones (lastimosamente creo con un 99.99999999% de certeza que esto no es cierto).
Deseo aclarar que respeto la memoria de Aaron Swartz, respeto su trabajo y aunque condeno el suicidio, no me involucro con el dolor ajeno y mi deseo para la familia es que consiga sanar la herida que deja el vacío.

Aaron Swartz, November 8, 1986 – January 11, 2013 QEPD.

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